Cierra los ojos que exhiben la delicadeza de tu rostro
Cuando reparas los trozos de pensamientos hundidos en tu mente
Mientras no se cohíben los recuerdos de amargura y angustias
Que desbordan los malos actos de muchas circunstancias torpes
Para qué bajar la cabeza
Para qué calmar tus pasiones
Para qué seguir con temores
Y... ¿Para qué?
Sí, el cauteloso momento volverá en tu reencuentro
Donde podrás acechar todo aquello que crees lograr
Para acosar quizá, todo lo sensato
Y así podrán encontrar, al abrir tus ojos, la luz detrás de tu ventana.