sábado, 20 de junio de 2015

Atardecer sin límites de impaciencia suscitada.

Retrocedo la lujuria de mis deseos encontrados sin límites de perdón
¿Dónde descubrimos lo incierto de las controversias más fornidas? 
Retrocedo la lujuria de mi inocente desafío que ha inferido en lo arduo
¿Estará más allá de la insignificante voz de tus ojos al verme?
No, sigo sin creer, lo seguro está asegurado, lo fallido, está fallando aún.

¿Dónde busco mis respuestas? 
El atardecer sin límites de perdón, es la impaciencia suscitada
Que cae sobre una taza llena con fuego y azúcar, por las tardes
En cigarrillos, los cigarrillos “obtusos” escondidos detrás de una sonrisa
Retrocedo la lujuria de lo que me mantiene vivo, porque me hace respirar
Seguir respirando cerca de ti.

¿Dónde comenzaré a buscar las preguntas que no tengo para echar una parrafada?
No, sigo sin creer, lo seguro está asegurado, lo fallido, está fallando aún
Puedo enumerar los pequeños visajes para no retratar tu sonrisa en nuestra mente
¡Ciertamente! Difícil no es, porque me encuentro recóndito 
En cigarrillos, los cigarrillos “obtusos” escondidos detrás de una sonrisa

Retrocedo la lujuria de los actos sobresalientes
Del amor que no podemos exhibir
De la envidia, que nunca está ausente
De la comunicación acogedora
De las risas adorables
…Y del atardecer sin límites de impaciencia suscitada.




L. Geraldo Garcia.

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